El ecosistema universitario de nuestro país, uno de los duramente golpeados en la pandemia, enfrenta, probablemente, el escenario más desafiante de su historia: mucha oferta y poca, según predicciones, demanda futura.
De acuerdo con datos de la extinguida Asamblea Nacional de Rectores (ANR) en su momento, en el año 2000 el Perú contaba con 72 universidades. A la fecha, alberga 143 que cuentan con infraestructura física; aclaración que vale la pena mencionar ya que, si a ello le sumamos la cantidad de universidades extranjeras 100% virtuales, que ofrecen sus programas en el territorio nacional, podríamos llegar a un total de 150 centros de estudios superiores. Número grande para un mercado juvenil que hoy, a diferencia de algunas décadas atrás, prioriza el trabajo a la educación formal, muestra mayores problemas de salud mental y, preocupantemente, está más dispuesto a migrar del país.
Ante ello, ¿qué pueden hacer entonces las universidades para sobrevivir en el mercado? Para algunos especialistas en marketing educativo las respuestas podrían ir desde adaptar productos, más publicidad o, como en mi caso, proponer un rediseño de la experiencia integral del consumidor universitario. De acuerdo con estudios internacionales, más del 60% de los jóvenes de hoy se siente solo. Asimismo, valoran la personalización del servicio, están rodeados de tecnología y viven expectantes a un futuro que sienten incierto. Es decir, la juventud de hoy busca ser atendida con nombre propio, con genuino interés y conexión social, en entornos facilitados por la tecnología y evidenciándose el retorno de su inversión… ¿nuestras universidades locales se están alineando? Recordemos, la exigencia, el prestigio, siguen y seguirán siendo variables por ponderar en la elección de una universidad. Sin embargo, nuevos drivers del consumidor tienen un peso casi determinante desde la post pandemia. Las universidades peruanas, quiéranlo o no, necesitan trabajarlos, reformularlos, y así lograr una experiencia educativa integral que impacte en la captación y retención de un mercado que, al parecer, se achica cada vez más



























