Por Jorge Arangüena Cerdán, Jefe de Marketing Corporativo de Aranwa Hotels Resorts & Spas
Según un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), más del 51% de hogares peruanos tiene, al menos, un perro. Esto, además, ha representado un incremento de 16% en el gasto de alimentación de mascotas respecto al año anterior.
Desde hace algunos años, PromPerú reconoce al turismo pet friendly como una tendencia debido al crecimiento exponencial que han tenido este tipo de viajes en Latinoamérica con más de 50% de noches reservadas con mascotas en Airbnb.
Sin embargo, hoy, esto no es solo una tendencia, es una realidad que debemos capitalizar como ventaja competitiva. Para los que tenemos mascotas, ellos se han vuelto parte de nuestra familia y forman parte de las decisiones relacionadas con nuestro tiempo libre, vacaciones y experiencias de viaje.
En el Perú, cada vez más personas buscan hospedajes que les permitan disfrutar de la experiencia junto a sus mascotas. En este contexto, contar con políticas pet friendly y servicios especializados se ha convertido en un factor clave para elegir un alojamiento, sin dejar de lado la comodidad, la seguridad y el bienestar.
Esta evolución está impulsando cambios importantes en la industria hotelera, ya que hoy en día no basta con permitir el ingreso de mascotas; los viajeros esperan experiencias diseñadas para todos los integrantes de la familia. La demanda actual apunta a espacios adaptados, áreas recreativas, servicios orientados al bienestar animal y protocolos que garanticen una convivencia adecuada entre todos los huéspedes.
La tendencia también refleja un cambio cultural. Para muchas personas, viajar con sus mascotas significa evitar la separación durante largos periodos y compartir momentos que forman parte de los recuerdos familiares. En ese contexto, la experiencia de viaje ya no se mide únicamente por la calidad de la habitación o la ubicación del destino, sino también por la capacidad del establecimiento para responder a necesidades cada vez más personalizadas.
Frente a este escenario, el sector hotelero tiene una importante oportunidad de evolución. En distintos destinos del país ya comienzan a surgir iniciativas que incorporan áreas de recreación, circuitos de actividad física para mascotas y servicios especialmente diseñados para mejorar su experiencia durante la estadía. Por ejemplo, en la sede de la cadena en Paracas, cuenta con un circuito de agility, una propuesta poco común en el país y única en la región, que busca promover la actividad física y el bienestar de las mascotas durante su estadía. Estas iniciativas evidencian una transformación que va más allá de una simple política de admisión.
Todavía existe espacio para que más establecimientos adopten una visión integral del turismo pet friendly. Adaptar áreas comunes, implementar protocolos adecuados y desarrollar servicios especializados puede marcar una diferencia significativa en la experiencia del viajero y contribuir a fortalecer la competitividad de la oferta turística nacional.
Este enfoque también puede convertirse en una oportunidad para generar un impacto positivo más allá de la experiencia del huésped. Algunas iniciativas vinculan el turismo pet friendly con acciones de bienestar animal, mediante alianzas con organizaciones de rescate, campañas de sensibilización y aportes destinados al cuidado de mascotas en situación de abandono. En el caso de nuestra cadena ,por ejemplo, parte de las reservas Dog friendly se destina a apoyar albergues como Voz Animal, además de promover, de manera periódica, actividades dirigidas a huéspedes que viajan junto a sus mascotas.
Más que una tendencia pasajera, el crecimiento de este segmento refleja una nueva forma de entender el turismo y la hospitalidad. Comprender este cambio y responder a él será clave para las empresas que buscan mantenerse relevantes en un mercado donde las experiencias personalizadas y los vínculos emocionales tienen cada vez más valor.




























