Por: Candy Risco
Si hay algo que he aprendido observando a las personas al construir una marca personal, es que el mayor obstáculo rara vez es la falta de conocimiento, experiencia o talento. En la mayoría de los casos, es el miedo al juicio de los demás.
Muchas personas tienen ideas valiosas, experiencias que podrían ayudar a otros y aprendizajes que merecen ser compartidos. Sin embargo, cuando llega el momento de publicar un artículo, grabar un video o expresar una opinión, aparece una voz interna que las hace dudar. Es precisamente ahí donde surge la teoría de la montaña del cringe, una metáfora que describe la incomodidad que sentimos antes de mostrarnos al mundo de forma auténtica.
¿Qué es la teoría de “la montaña del cringe”?
La expresión «cringe mountain» (montaña de vergüenza) surgió de Erica Mallett en TikTok, que representa el camino que recorremos cuando decidimos hacer algo nuevo frente a los demás. Es la sensación que experimentamos al publicar nuestro primer contenido, compartir una reflexión profesional o lanzar un proyecto personal sabiendo que otros podrán opinar sobre ello.
Desde la base de la montaña, el recorrido parece intimidante porque sentimos que cualquier error será observado o criticado. Sin embargo, esta teoría nos recuerda que la vergüenza, el miedo y la inseguridad son señales de que estamos creciendo y saliendo de nuestra zona de confort.
La marca personal comienza donde termina la comodidad
Construir una marca personal implica compartir ideas, experiencias y puntos de vista para que otras personas conozcan quiénes somos y qué valor podemos aportar. Aunque parece sencillo, requiere valentía porque implica exponerse y aceptar que no siempre tendremos la aprobación de todos.
Muchas personas retrasan durante años la decisión de crear contenido porque sienten que aún no están listas. Sin embargo, la confianza que admiramos en otros profesionales no apareció antes de empezar, sino después de años de práctica, errores y aprendizaje constante.
Dar “cringe” es ser libre
Cuando aceptas que no todas las personas estarán de acuerdo contigo y que no todos tus contenidos tendrán éxito, comienzas a comunicarte con mayor autenticidad. Dejas de buscar aprobación constante y empiezas a compartir aquello que realmente consideras valioso.
Esa libertad transforma la forma en que construyes tu marca personal porque te permite experimentar, aprender y evolucionar sin quedar paralizado por el miedo a parecer ridículo. Además, las personas suelen conectar mucho más con la autenticidad que con la perfección.
Lo que hay al otro lado de la montaña
Al otro lado de la montaña encontramos algo más valioso que la visibilidad. Descubrimos que somos capaces de expresar nuestras ideas con claridad, participar en conversaciones relevantes y aportar valor a nuestra comunidad profesional.
Cada vez que compartimos una idea, expresamos una opinión o nos mostramos de forma auténtica, damos un paso más hacia la persona que queremos ser. Por eso, si hoy sientes incomodidad antes de publicar algo, quizá no sea una señal para detenerse, más bien una señal de que estás avanzando.






























