El mito de la racionalidad en la estrategia
Históricamente, al equipo estratégico se le ha pedido sustentar su trabajo con mucha data porque suele verse como el área más “racional y científica”. Así se creó una idea errónea: que el poder de la estrategia estaba – sobre todo- en hacer una buena investigación y obtener data estadísticamente significativa que terminara en un hallazgo “contundente”. Esto, sin duda, es parte de un buen proceso estratégico, pero no debería ser el final de este.
Sin embargo, con el pasar de los años me dí cuenta que el trabajo estratégico tiene más valor cuando se presenta como un producto creativo, no como una investigación rigurosa. Un insight, por ejemplo, es lo contrario a una estadística fría: es un acto creativo que permite mirar un hallazgo desde una nueva perspectiva. Más que un número, es una forma distinta de entender a las personas. Y eso no tiene nada que ver con estadísticas o data “contundente”.
El futuro no tiene data; hay que imaginarlo
Martin Weigel dijo: “La estrategia es el acto más humano de imaginar”. La estrategia tiene más que ver con imaginar un futuro con altas posibilidades de ganar. Y para eso necesitas imaginación y subjetividad porque el futuro no tiene data; un futuro ganador es más un espacio de intuición y subjetividad.
La lección que aprendí: Si eres estratega, necesitas permitirte trabajar con investigaciones que no traen “toda la data” perfecta y redonda. A veces, simplemente, la data que queremos no existe o llega tarde. Una buena estrategia se apoya en lo que sabemos, sí, pero se construye sobre todo con juicio propio —muy conversado y muy humano— más que con un análisis estadístico riguroso.



























