En alguno de los tantos comentarios que surgieron a raíz de los resultados de la prueba PISA, leí que aquellos eran reflejo del nuevo consumidor al que deberemos enfrentar. De inmediato, y sin ser peyorativo, me surgieron dos preguntas: ¿el consumidor próximo a ser juvenil tiene realmente poca inteligencia? O, desde otra perspectiva, ¿algunas instituciones educativas creen que haciendo fácil la vida académica, captarán y retendrán más estudiantes?
Existen diversos estudios, como el National Survey of Student Engagement (NSSE) de los Estados Unidos de América, que demuestran que la exigencia académica predice la conexión afectiva, la lealtad y el orgullo del estudiante hacia su institución. ¿Por qué sucede esto? ¿Es que acaso a los niños, adolescentes y jóvenes les gusta sufrir con los trabajos, con los exámenes? Nada de eso. Aquí las razones, a su vez recomendaciones, que se originan en la P de producto del marketing educativo:
- Batería de cursos. De acuerdo con las investigaciones, nadie se siente agradecido con una escuela que le regaló las notas. Estudiar un curso es, probablemente, un partido deportivo. Un equipo de futbol desborda de alegría cuando gana un encuentro exigente de casi dos horas, y no cuando el origen del triunfo es un walkover. El amor al equipo, al club (la institución), nace cuando los cursos son demandantes.
- Transformación socioemocional. El desafío académico implica no solo cambios cognitivos, sino también socioemocionales. El rigor hace que el estudiante desarrolle capacidades de planeación, organización, resiliencia, pensamiento crítico, autocontrol, etc. Si una persona entra a un centro de estudios y sale como llegó, simplemente verá que no hubo transformación para enfrentar la vida, el mercado laboral.
- Sello de origen. Padres de familia y jóvenes postulantes conscientes de la inversión a futuro, son más proclives a buscar instituciones con trayectoria de exigencia comprobada. Alguien que aspira a ocupar una gerencia o ser un referente empresarial, tiene claro que un centro educativo en donde se pasa por agua del Fenómeno del Niño, no es usualmente un predictor de éxito profesional.
Recordemos, el facilismo pedagógico, la condescendencia, no son los mejores aliados para desarrollar una estrategia de captación, retención —de sostenibilidad— de una institución educativa. El desafío intelectual es la clave.



























