La transformación no empieza con tecnología, empieza con decisiones.
Por: Eduardo Venegas, gerente corporativo de Comunicación y Sostenibilidad de Industrias San Miguel – ISM
Durante muchos años, los departamentos de Comunicación y Asuntos Corporativos han entendido que su rol va mucho más allá de emitir mensajes o gestionar prensa. Anticipar riesgos, construir legitimidad, leer el entorno y cuidar la reputación nunca fue irrelevante. Al contrario: ha sido vital para el desarrollo empresarial y también para el ámbito público.
Lo que sí cambió, y mucho, ha sido y es el contexto.
Hoy operamos en entornos más expuestos, hiperconectados, regulados y veloces, donde la reputación impacta directamente en el negocio, la sostenibilidad y la licencia social para operar. En ese escenario, la transformación ya no pasa solo por qué hacemos, sino por cómo decidimos y con qué capacidades lo hacemos.
Por eso, hablar de transformación no es hablar solo de tecnología. Es hablar de cultura organizacional.
Decidir qué procesos ya no aportan valor. Qué métricas dejaron de servir. Qué roles deben evolucionar. Y qué zonas de confort hay que cuestionar, incluso cuando “todo parece funcionar bien”.
En ese sentido, la tecnología y la Inteligencia Artificial en particular acelera, amplifica y optimiza. ¡Pero no decide por nosotros!
En áreas como comunicación, reputación, asuntos corporativos y sostenibilidad, la IA deja de ser un accesorio cuando se integra como parte del sistema nervioso del área: para anticipar riesgos reputacionales y sociales, analizar conversaciones y percepciones en tiempo real, priorizar narrativas con impacto y automatizar lo operativo para liberar tiempo para lo estratégico.
Pero el verdadero salto no es tecnológico. Es humano y profesional.
Los perfiles que hoy lideran estos desafíos, también los mandos medios, ya NO pueden ser solo buenos comunicadores. Necesitan pensamiento estratégico, capacidad analítica, comprensión del negocio, sensibilidad social, dominio de entornos digitales y uso responsable de IA, además de una enorme habilidad para construir relaciones de confianza con stakeholders diversos.
Las “cabezas” ya no están solo para aprobar mensajes y comunicados. Están para leer escenarios, tomar decisiones y anticipar impactos. Los equipos ya no están solo para ejecutar. Están para pensar, proponer y alertar.
Transformar no es digitalizar lo existente ni cambiarle el nombre a un área.
Es repensar su rol en la organización. Ese es el desafío y la responsabilidad que hoy asumimos quienes creemos que la comunicación, bien entendida, puede y debe ser una palanca real de valor, sostenibilidad y futuro.




































