Por: Chanel Serpa, Country Manager de Bigbox Perú
Correr con amigos, apuntarse juntos a una clase de pilates o compartir una actividad outdoor empieza a ocupar un lugar distinto dentro de la agenda social. Muchas veces el plan continúa después con un café, un desayuno o una conversación que extiende más el encuentro. El bienestar se está integrando a la forma en que las personas se entretienen y comparten su tiempo.
A esta tendencia se le conoce como social wellness y describe una manera más amplia de entender el cuidado personal: moverse, sentirse bien y relacionarse con amigos pueden ocurrir como parte de una misma experiencia. El Global Wellness Institute ha identificado a los social wellness clubs entre las tendencias de 2026, con formatos que combinan movimiento, recuperación y espacios de encuentro.
Una parte de este cambio tiene relación con la manera en que administramos nuestro tiempo. Entre el trabajo, el descanso, la familia, los amigos y el cuidado personal, reservar momentos independientes para cada ámbito resulta cada vez más difícil. Por eso adquieren atractivo los planes capaces de reunir varias necesidades. Una hora de entrenamiento puede servir también para encontrarse con un amigo cercano, conocer nuevas personas o empezar el fin de semana haciendo algo distinto.
Hacer ejercicio o dedicarse al bienestar en compañía suma una motivación adicional. La actividad se convierte también en un espacio de encuentro y eso puede hacerla más disfrutable y fácil de sostener en el tiempo, porque existe un grupo con el cual volver a encontrarse. Los run clubs son quizá la expresión más visible, aunque el fenómeno ya aparece también en pilates, propuestas outdoor y otros formatos asociados al bienestar.
Este comportamiento ofrece una pista interesante sobre cómo las personas están eligiendo sus planes. Una experiencia gana valor cuando responde a más de una dimensión de su vida. Puede aportar bienestar y al mismo tiempo entretenimiento, interacción social o la posibilidad de descubrir algo nuevo. Para quienes trabajamos alrededor de las experiencias, eso obliga a mirar con menos rigidez las categorías tradicionales.
Gastronomía, deporte, turismo, entretenimiento y bienestar pueden convivir naturalmente dentro de una misma ocasión. Una actividad deportiva puede continuar con un desayuno; una escapada puede incluir movimiento, naturaleza y recuperación; un hotel puede incorporar propuestas de bienestar durante una estadía; y una cafetería puede convertirse en el punto de encuentro de una comunidad que comparte intereses.
Para las empresas, esta combinación abre oportunidades de diseñar propuestas más cercanas a la forma en que las personas usan su tiempo. Una marca puede facilitar el encuentro, ofrecer un espacio, complementar la actividad o sumar un servicio relevante. Su participación tiene más valor cuando resulta coherente con la experiencia y con las expectativas de quienes participan.
Además, el crecimiento del social wellness también muestra el valor de la comunidad. La relación se fortalece cuando existen continuidad, razones para volver y espacio para que los participantes construyan vínculos. Esa recurrencia puede convertirse en una fuente de lealtad para las marcas.
Para los negocios, observar esta tendencia permite identificar nuevas ocasiones de consumo y otras formas de relacionarse con sus audiencias. El bienestar ocupa cada vez más espacio en la vida social, y entender cómo conviven ambas dimensiones puede ayudar a diseñar experiencias a las que las personas quieran siempre regresar.




























