Por: Rafael Hospina, CEO de Powerpay
Durante años, el sistema financiero generó fricción con los consumidores, debido a procesos largos, requisitos complejos y condiciones poco claras. Quienes logran acceder a un crédito a menudo no comprenden del todo los intereses, los plazos ni las comisiones que aceptaban. Esto generaba desconfianza.
Según la Asociación de Bancos del Perú, más de 600 mil familias urbanas recurrieron al crédito informal en el último año, lo que demuestra que, cuando el sistema no ofrece opciones claras y accesibles, los consumidores buscan alternativas, aunque éstas impliquen mayores riesgos.
Hoy los usuarios buscan claridad y certeza, quieren conocer los costos totales, las cuotas y las condiciones antes de comprometerse y, sobre todo, evitar riesgos. En ese contexto, el modelo Buy Now, Pay Later es un tipo de financiamiento seguro que permite comprar ahora y pagar después en cuotas fijas, sin necesidad de utilizar una línea de crédito tradicional. A diferencia de las tarjetas de crédito, solo se descuenta la primera cuota al momento de la compra y el resto se debita mes a mes. Más allá del pago en cuotas, su impacto está en cómo cambia la forma de comprar, al integrarse en el proceso elimina fricciones y facilita decisiones en el momento. Por eso, ha tenido un crecimiento constante, adaptándose a un consumidor que busca mayor control sobre sus gastos.
Este modelo ha tenido un crecimiento notable y, en solo cinco años, ha duplicado sus usuarios, pasando de 230 millones a más de 500 millones, lo que confirma que se trata de una tendencia global que está redefiniendo la forma en que los consumidores eligen pagar. Además, ya está integrado en más del 60% de las principales plataformas de comercio electrónico a nivel mundial, consolidándose como una opción habitual dentro del ecosistema digital y evidenciando que empieza a formar parte de la experiencia de compra.
Si hablamos a nivel internacional, diversos países como Estados Unidos, Europa y Brasil ya están adoptando este modelo y lo utilizan bajo estándares claros de regulación y análisis de riesgo. Compañías como Klarna y Afterpay lideran su implementación, integrando pagos flexibles en experiencias de compra digitales. En América Latina, esta tendencia también empieza a consolidarse, y países como Perú, Brasil y México ya cuentan con soluciones que permiten pagar en cuotas incluso con tarjeta de débito, mostrando cómo este modelo se expande en la región.
En el país, estas soluciones ya forman parte de la evolución del sistema financiero, en línea con otros mercados. Su desarrollo responde tanto a la necesidad de ampliar el acceso como a la expectativa de contar con procesos simples, seguros y transparentes. Hoy, las validaciones en tiempo real y la protección de datos son parte del estándar en este tipo de servicios.
He observado cómo esta tendencia impacta no solo a los consumidores, sino también la manera en que los comercios diseñan sus experiencias. El crédito deja de ser simplemente un financiamiento para convertirse en una herramienta de confianza y planificación segura.
No basta con simplificarlo, debemos ofrecer información clara, orientar sobre su uso y fomentar decisiones conscientes que permitan mejorar la vida cotidiana y construir un sistema financiero más transparente y seguro para todos.


























