Por Juan José “Jota” Tirado CEO Brandsolutions Perú
Estamos en una época donde parece que en las agencias todo se mueve al mismo tiempo.
- Modelos de negocio.
- Tecnología.
- Talento.
- Estructuras.
- Expectativas de los clientes.
IA generativa, automatización, producción in-house, nuevos players,
holdings que se fusionan, boutiques que aparecen, consultoras que compiten. Y en medio de todo ese movimiento, hay una pregunta incómoda:
¿Quién está sosteniendo la relación con el cliente mientras el piso tiembla? Porque cuando todo cambia, el cliente no siente entusiasmo. Siente incertidumbre. Y la incertidumbre no se gestiona con herramientas, se gestiona con confianza.
Hoy cualquier agencia puede:
- Generar piezas en minutos.
- Optimizar campañas con data en tiempo real.
- Presentar dashboards impecables. Eso ya no es diferencial.
Lo diferencial es otra cosa: Ser el espacio de estabilidad del cliente en medio del cambio. Y eso tiene nombre: Servicio al cliente.
En tiempos de disrupción, el rol de cuentas no es “coordinar entregables”.
Es:
- Interpretar el nuevo escenario antes que el cliente lo entienda.
- Convertir innovación y tecnología en decisión estratégica.
- Proteger la relación cuando los resultados fluctúan.
Porque en momentos de transformación, los resultados no siempre son lineales. Hay pruebas, hay errores, hay ajustes.
Y si no hay alguien que sostenga la conversación desde la confianza, el cliente empieza a dudar.
No de la campaña, de la agencia.
Y aquí está la paradoja de la industria hoy:
Estamos invirtiendo más que nunca en herramientas…
pero debilitando, en algunos casos, la capa humana que convierte esas herramientas en valor. Optimizamos lo visible y se recorta lo relacional.
Y el problema es que la relación es lo único que no se puede automatizar. El Servicio al Cliente no es un intermediario entre creatividad y cliente. ES EL SISTEMA NERVIOSO DE LA AGENCIA.
Es quien:
- Detecta tensión antes de que se convierta en conflicto.
- Sabe cuándo insistir y cuándo contener.
- Entiende la política interna del cliente.
- Convierte una reunión difícil en una oportunidad de crecimiento. Eso no se aprende en un tutorial de IA.
Se construye con experiencia, criterio y memoria acumulada.
Cuando la industria cambia tan rápido, la tentación es reorganizar, reducir capas, simplificar estructuras, optimizar costos.
Pero Ojo, cuidado.
En disrupción, lo más caro no es la ineficiencia. Es perder la confianza del cliente.
Y la confianza no se mide en una línea del P&L. Se mide cuando:
- El cliente te llama antes que a otro.
- Te cuenta lo que no está en el brief.
- Te defiende internamente cuando hay presión.
- Te incluye en decisiones que aún no están formalizadas.
Eso es capital relacional.
Y ese capital lo construye —día a día— el Servicio al cliente senior. En una época donde parece que todo cambia, la ventaja competitiva no es quién tiene más tecnología. Es quién genera más estabilidad.
Porque en medio del ruido, el cliente busca una cosa simple:
Alguien que entienda su negocio. Que no se asuste con el cambio. Y que lo acompañe con criterio.
Cuando todo se acelera, la relación no se vuelve secundaria, se vuelve estratégica.
Y confundirla con un costo es uno de los errores más caros que puede cometer una agencia hoy.



























