Sí, este artículo es sobre la presentación de Bad Bunny en el intermedio del Super Bowl. ¿Qué novedad? ¿qué marketero para subirme a la ola? Bueno, sí. Eso hacemos muchos marketeros. Trepamos la ola cuando está en su punto máximo, no cuando empieza a morir… Y Bad Bunny está más vivo que nunca.
Pero el asunto de esta nota no va por el lado político, que sin duda ha tenido, y seguirá teniendo, un debate intenso. La presentación del puertorriqueño ha marcado un hito en la historia del entretenimiento en el mundo. ¿Quién se hubiera atrevido a presentar un repertorio completo en español en los Estados Unidos de hoy? ¿Quién se hubiera arriesgado a mostrar tanto simbolismo contra sistema en el país anfitrión, en un evento que fue visto por casi 128 millones de personas?… ya sabemos quién. De la misma manera, ¿quién logró remover, en menos de 15 minutos, tantas emociones? Ayer, Bad Bunny evidenció que el poder de la cultura sobre la norma es igual de imponente, que el poder de la música en las emociones de los consumidores. Hecho que quizás sea evidente, pero que nunca es mezquino reconsiderarlo.
Según el estudio Impact of musical appeal in advertisement on consumer mindset de los doctores Kunal Patil, Geetali Tilak y Priyanka Pawar, publicado en el 2024, existe una fuerte correlación entre la música de los anuncios y una mejor percepción de la marca, incluida la imagen, su credibilidad y el atractivo general. Luego de encuestar a 328 personas, encontraron que los elementos musicales durante la publicidad generan una influencia significativa en los usuarios hacia la compra. Los resultados arrojaron que la elección adecuada de música en los anuncios, tiene un potencial sustancial para moldear las percepciones e impulsar el comportamiento de compra.
Dicho esto, ¿nos queda alguna duda del nivel estratégico que tiene la música en la publicidad? ¿empezaremos a elegir mejor las melodías para los reels? A mí, particularmente, las musiquitas de algunos audiovisuales inmobiliarios me parecen desesperantes. Es cierto que lo original es costoso, pero también es cierto que la buena ganancia nace en la buena inversión. La música correcta mueve emociones y, estas, comportamientos. Si no, veamos el canal de YouTube de la NLF. A tan solo 10 horas de haberse subido la presentación de Bad Bunny, se tenían más de 17.5 millones de visualizaciones. ¡Qué buen business para Apple y todas las marcas involucradas!


























