Escribe: Alan Solano Amorós, docente de la carrera de Marketing de la Universidad San Ignacio de Loyola.
El marketing digital no deja de transformarse. El inicio de 2026 nos encuentra con bodas, conciertos e incluso protestas políticas dentro de plataformas digitales creadas originalmente para videojuegos de consola o PC. Este fenómeno evidencia un cambio profundo en la forma en que las personas interactúan, se expresan y construyen comunidad en entornos digitales.
Hoy, millones de usuarios no solo juegan: socializan, construyen identidad y descubren marcas a través de experiencias inmersivas. Para el marketing, esto representa un cambio de paradigma: pasar de la publicidad tradicional a un modelo de engagement basado en la experiencia y la participación activa.
Plataformas como Roblox y Fortnite han dejado de ser simples videojuegos para convertirse en espacios culturales, sociales y comerciales. Funcionan como ecosistemas digitales persistentes donde la interacción ocurre en tiempo real. A diferencia de otros medios, aquí la marca no interrumpe: se integra.
Eventos en vivo, conciertos virtuales, actividades religiosas, protestas políticas, misiones patrocinadas y objetos virtuales permiten a las marcas formar parte del entorno de manera orgánica. Diversos estudios confirman que estas experiencias generan mayor tiempo de permanencia y niveles superiores de recordación frente a formatos publicitarios tradicionales, precisamente porque el usuario participa y no consume el mensaje de forma pasiva.
Las generaciones jóvenes valoran la autenticidad, la participación y la cocreación. En Roblox, por ejemplo, los usuarios personalizan avatares, crean contenido y colaboran entre sí. Cuando una marca habilita estos espacios, se convierte en parte de la identidad digital del usuario.
Estudios sobre comportamiento digital muestran que la Gen Z y la Gen Alpha responden mejor a experiencias que les permiten interactuar, explorar y decidir. El engagement ya no se mide solo en clics, sino en tiempo de conexión, interacción y vínculo emocional.
Latinoamérica ofrece condiciones favorables: alta penetración móvil, crecimiento del gaming y una población joven digitalizada. En Perú, estas plataformas representan oportunidades para marcas, universidades, instituciones culturales y sectores como turismo, entretenimiento y educación.
No se trata de una tendencia pasajera, sino de un cambio estructural. En la experiencia digital inmersiva, la marca no solo comunica: se juega. El reto será diseñar experiencias auténticas, relevantes y alineadas con los valores e intereses de las nuevas generaciones.


























